Es el cumpleaños del papa y quiero escribirle una dedicación, y aquí va:
Gracias a ti pude entrar a este mundo, tu diste tu parte y yo tengo algo de ti en mi, dejaste parte de tu ser en nosotros, que somos tus hijos.
Gracias a ti estamos en este mundo y tenemos vida, conciencia, inteligencia, pasión, cariño, firmeza, piedad, flaqueza, felicidad y muchas cosas más que nos hacen ser humanos.
Quiero dedicarte esta nota para decirte que me siento muy feliz de poder haber tenido un padre tan especial como lo fuiste tú para mi y mis hermanos.
Nos diste cariño y apoyo cuando lo necesitamos, me enseñaste a querer la vida, a ser justo con los demás, a querer hacer lo que a uno lo hace feliz en la vida.
Siempre te tuve admiración, por tu conocimiento e inteligencia, por ese amor a la vida, por los buenos amigos que tuviste y conocimos, por la sencillez que nos enseñaste.
Fuiste un gran personaje que llego lejos y se hizo querer por los que te rodeaban, muchos buscaban tu ayuda y tú se las brindaste.
Desde chico me acuerdo de ese papa que llegaba de sus viajes y nos traía cosas, de ese padre que trato de enseñarnos ese amor por los libros que el tenia, ese padre que corría cuando Gonzalo se accidento, preocupado por un hijo, por ese amor de padre que sentimos por los hijos.
También me acuerdo cuando hubo un terremoto en Chile y nos sacaste al patio corriendo, también ahí uno siente la preocupación de un padre por sus hijos.
Me acuerdo de los viajes que hacíamos cuando teníamos las vacaciones de verano, cuando íbamos a la playa, lo pasábamos tan bien, y ahí queda el recuerdo de la juventud.
Después viene el viaje a Colombia, cuando llegamos a un lugar diferente y conocimos el lugar de tu infancia, donde tu te criaste, que lugar tan lindo, lleno de vida de verdor de naturaleza.
Me acuerdo que no teníamos mucho cuando recién llegamos, y tu improvisaste unas sillas y unas mesas, nunca te vi como un persona manual pero lo que hiciste quedo bien, funciono mientras lo necesitamos.
Esa época de Armenia fue increíble, pasamos la adolescencia en un país nuevo lleno de aventuras y cosas novedosas. Me acuerdo de esas reuniones que hacías con los profesores, cuando hablaban de política y nosotros encantados escuchando y aprendiendo del mundo de la filosofía y política.
Fueron tiempos inolvidables, nunca nos olvidaremos y te agradezco que me diste esas experiencias, para mi son recuerdos muy gratos.
Después viene tu llegada aquí a los Estados Unidos, yo vine contigo y me quede en New York donde compartí con algunos tíos y la tía Mariela, y me acuerdo cuando fuimos a Ohio para aprender Ingles, también fue época de descubrimiento para mi, aprender un nuevo idioma, compartir con gente de aquí y con el grupo de estudiantes de Latinoamérica. Me acuerdo cuando fuimos a Chicago, que lindo viaje.
Me acuerdo de esa vez que escuchamos a un grupo de Jazz en vivo y yo era menor de edad pero la dueña del local me dejo entrar de todas maneras.
También me acuerdo del cariño que los compañeros mostraron por ti, todos te pidieron que dieras el discurso de despedida, cuando ya se había completado el semestre. Todavía tengo los recuerdos frescos en mi memoria.
Después viene la venida a Arizona cuando vivíamos en el Oasis, un apartamento cerca de la universidad, aquí seguimos con buenos amigos de todas partes, de México, de Bolivia, de Colombia, nunca falto ambiente.
Me acuerdo de tus trasnochadas estudiando, leyendo y después te ponías a escribir y me acuerdo que en esa época lo que escribías lo pasaba a maquina la mama, y me acuerdo de esos enredos de escritura que a la mama le tocaba descifrar. Y cuando había que cambiar algo, había que hacer la página completa.
Me acuerdo mucho que después compraste un computador, que en esa época eran gigantes, pero lo bueno era que lo que se escribía se podía guardar, pero una vez cuando habían escrito varias paginas decidieron tomar un descanso, y cuando apagaron la luz de el cuarto, se apago la computadora y se perdió todo ya que no se había guardado lo escrito todavía.
También me acuerdo que te encantaba ir al Chilito un restaurante Mexicano donde vendían margaritas y alitas de pollo. Mantenías soñando con ese lugar.
Después volviste a Colombia y mis recuerdos son de la gran atención que me brindaste cuando viajaba a Armenia. Nos sacabas a pasear, te preocupabas de que estuviera bien, eras el mejor anfitrión padre que cualquier hijo pueda tener.
Y también me acuerdo de los viajes para acá. Cuando nació Juliana, me acuerdo mucho de esa gran alegría que te dio cuando la viste por primera vez. Para mi fue algo muy importante que hayas podido estar aquí. Siento que no hayas podido conocer a Daniel en persona, casi lo conoces, teníamos todo preparado para tu llegada, yo te iba a ir a buscar a Los Angeles y me tome unos días libres para poder ir a buscarte a los Angeles y recordar los tiempos pasados cuando viajamos en épocas anteriores. El plan era ese, pasarlo padre e hijo juntos quizás una ultima vez aquí en Estados Unidos, tal vez tu sabias que podías no volver, no se pero nunca dude en que podíamos compartir un recuerdo en esa ciudad, eso en parte me hizo sentir tu muerte muy fuertemente, yo tenia la nostalgia de esos tiempos en que estuviste aquí y cuando recorrimos California y acampamos cerca de la playa. Cuando fuimos a Disneylandia y tú gozaste tanto, como si nos volviésemos niños otra vez, compartiendo y disfrutando la vida. No pudimos repetir eso, todavía me afecta mucho, pero quiero que sepas que me da mucha felicidad el pensar que nos mantuvimos en contacto por teléfono casi hasta el día de tu muerte, y lo mas lindo es que estábamos bien, ningún problema, cuando hablamos tu querías saber de mi y mi familia y siempre me preguntabas si era feliz por que me decías que eso era lo mas importante en la vida, ser feliz. Yo también pude hablar contigo cosas como lo de tu salud y como te sentías, y eso me ayuda mucho, supe que estuviste feliz hasta el ultimo momento, de echo me dijiste en una conversación unos días antes de tu despedida final, que te sentías feliz de haber podido haber echo ese viaje a China, que alegría que estuviste feliz antes de tu partida, no tuviste que hacer diálisis, no quedaste en una cama sin poder moverte, llegaste al final de el camino en un forma que tu hubieras querido, con bonitos recuerdos. Yo por mi parte quede sin poder verte después de algunos años, pero me queda el recuerdo cuando nos vimos la última vez que fuimos a Colombia.
Papa, te deseo un feliz cumpleaños, y aunque se que no estas aquí nuestro recuerdo te acompaña y nunca vas a morir en nuestros corazones, estas vivo como nunca, tu recuerdo vive en nosotros.
Gracias a ti pude entrar a este mundo, tu diste tu parte y yo tengo algo de ti en mi, dejaste parte de tu ser en nosotros, que somos tus hijos.
Gracias a ti estamos en este mundo y tenemos vida, conciencia, inteligencia, pasión, cariño, firmeza, piedad, flaqueza, felicidad y muchas cosas más que nos hacen ser humanos.
Quiero dedicarte esta nota para decirte que me siento muy feliz de poder haber tenido un padre tan especial como lo fuiste tú para mi y mis hermanos.
Nos diste cariño y apoyo cuando lo necesitamos, me enseñaste a querer la vida, a ser justo con los demás, a querer hacer lo que a uno lo hace feliz en la vida.
Siempre te tuve admiración, por tu conocimiento e inteligencia, por ese amor a la vida, por los buenos amigos que tuviste y conocimos, por la sencillez que nos enseñaste.
Fuiste un gran personaje que llego lejos y se hizo querer por los que te rodeaban, muchos buscaban tu ayuda y tú se las brindaste.
Desde chico me acuerdo de ese papa que llegaba de sus viajes y nos traía cosas, de ese padre que trato de enseñarnos ese amor por los libros que el tenia, ese padre que corría cuando Gonzalo se accidento, preocupado por un hijo, por ese amor de padre que sentimos por los hijos.
También me acuerdo cuando hubo un terremoto en Chile y nos sacaste al patio corriendo, también ahí uno siente la preocupación de un padre por sus hijos.
Me acuerdo de los viajes que hacíamos cuando teníamos las vacaciones de verano, cuando íbamos a la playa, lo pasábamos tan bien, y ahí queda el recuerdo de la juventud.
Después viene el viaje a Colombia, cuando llegamos a un lugar diferente y conocimos el lugar de tu infancia, donde tu te criaste, que lugar tan lindo, lleno de vida de verdor de naturaleza.
Me acuerdo que no teníamos mucho cuando recién llegamos, y tu improvisaste unas sillas y unas mesas, nunca te vi como un persona manual pero lo que hiciste quedo bien, funciono mientras lo necesitamos.
Esa época de Armenia fue increíble, pasamos la adolescencia en un país nuevo lleno de aventuras y cosas novedosas. Me acuerdo de esas reuniones que hacías con los profesores, cuando hablaban de política y nosotros encantados escuchando y aprendiendo del mundo de la filosofía y política.
Fueron tiempos inolvidables, nunca nos olvidaremos y te agradezco que me diste esas experiencias, para mi son recuerdos muy gratos.
Después viene tu llegada aquí a los Estados Unidos, yo vine contigo y me quede en New York donde compartí con algunos tíos y la tía Mariela, y me acuerdo cuando fuimos a Ohio para aprender Ingles, también fue época de descubrimiento para mi, aprender un nuevo idioma, compartir con gente de aquí y con el grupo de estudiantes de Latinoamérica. Me acuerdo cuando fuimos a Chicago, que lindo viaje.
Me acuerdo de esa vez que escuchamos a un grupo de Jazz en vivo y yo era menor de edad pero la dueña del local me dejo entrar de todas maneras.
También me acuerdo del cariño que los compañeros mostraron por ti, todos te pidieron que dieras el discurso de despedida, cuando ya se había completado el semestre. Todavía tengo los recuerdos frescos en mi memoria.
Después viene la venida a Arizona cuando vivíamos en el Oasis, un apartamento cerca de la universidad, aquí seguimos con buenos amigos de todas partes, de México, de Bolivia, de Colombia, nunca falto ambiente.
Me acuerdo de tus trasnochadas estudiando, leyendo y después te ponías a escribir y me acuerdo que en esa época lo que escribías lo pasaba a maquina la mama, y me acuerdo de esos enredos de escritura que a la mama le tocaba descifrar. Y cuando había que cambiar algo, había que hacer la página completa.
Me acuerdo mucho que después compraste un computador, que en esa época eran gigantes, pero lo bueno era que lo que se escribía se podía guardar, pero una vez cuando habían escrito varias paginas decidieron tomar un descanso, y cuando apagaron la luz de el cuarto, se apago la computadora y se perdió todo ya que no se había guardado lo escrito todavía.
También me acuerdo que te encantaba ir al Chilito un restaurante Mexicano donde vendían margaritas y alitas de pollo. Mantenías soñando con ese lugar.
Después volviste a Colombia y mis recuerdos son de la gran atención que me brindaste cuando viajaba a Armenia. Nos sacabas a pasear, te preocupabas de que estuviera bien, eras el mejor anfitrión padre que cualquier hijo pueda tener.
Y también me acuerdo de los viajes para acá. Cuando nació Juliana, me acuerdo mucho de esa gran alegría que te dio cuando la viste por primera vez. Para mi fue algo muy importante que hayas podido estar aquí. Siento que no hayas podido conocer a Daniel en persona, casi lo conoces, teníamos todo preparado para tu llegada, yo te iba a ir a buscar a Los Angeles y me tome unos días libres para poder ir a buscarte a los Angeles y recordar los tiempos pasados cuando viajamos en épocas anteriores. El plan era ese, pasarlo padre e hijo juntos quizás una ultima vez aquí en Estados Unidos, tal vez tu sabias que podías no volver, no se pero nunca dude en que podíamos compartir un recuerdo en esa ciudad, eso en parte me hizo sentir tu muerte muy fuertemente, yo tenia la nostalgia de esos tiempos en que estuviste aquí y cuando recorrimos California y acampamos cerca de la playa. Cuando fuimos a Disneylandia y tú gozaste tanto, como si nos volviésemos niños otra vez, compartiendo y disfrutando la vida. No pudimos repetir eso, todavía me afecta mucho, pero quiero que sepas que me da mucha felicidad el pensar que nos mantuvimos en contacto por teléfono casi hasta el día de tu muerte, y lo mas lindo es que estábamos bien, ningún problema, cuando hablamos tu querías saber de mi y mi familia y siempre me preguntabas si era feliz por que me decías que eso era lo mas importante en la vida, ser feliz. Yo también pude hablar contigo cosas como lo de tu salud y como te sentías, y eso me ayuda mucho, supe que estuviste feliz hasta el ultimo momento, de echo me dijiste en una conversación unos días antes de tu despedida final, que te sentías feliz de haber podido haber echo ese viaje a China, que alegría que estuviste feliz antes de tu partida, no tuviste que hacer diálisis, no quedaste en una cama sin poder moverte, llegaste al final de el camino en un forma que tu hubieras querido, con bonitos recuerdos. Yo por mi parte quede sin poder verte después de algunos años, pero me queda el recuerdo cuando nos vimos la última vez que fuimos a Colombia.
Papa, te deseo un feliz cumpleaños, y aunque se que no estas aquí nuestro recuerdo te acompaña y nunca vas a morir en nuestros corazones, estas vivo como nunca, tu recuerdo vive en nosotros.
1 comentario:
Gracias, Ál.
Publicar un comentario